Diversidad Literaria, S.L. ha sido beneficiaria de una subvención para la contratación estable de personas jóvenes, cofinanciada por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+) y la Unión Europea, en el marco del Programa para el fomento de la contratación en la Comunidad de Madrid.
Davinia Montesdeoca Fuentes
Davinia escribe historias porque el drama, bien contado, también da para reírse. Cree en las amigas como salvavidas emocional, en las rupturas que enseñan más de lo que duelen —con el tiempo— y en que desaparecer sin dar explicaciones debería estar penalizado por ley… al menos emocionalmente.
Con Amanda la más que manda se lanza a contar el desamor sin filtros, con humor, descaro y alguna que otra frase picante. Escribe para quienes han intentado entender qué pasó, para quienes han sobrevivido a una ruptura a base de risas, vino y charlas eternas, y para quienes saben que, aunque no todo tenga explicación, todo pasa.
Advertencia: este libro puede provocar carcajadas, identificación extrema y unas ganas irrefrenables de llamar a tus amigas.
Amanda es humana. Demasiado.
Siente, se equivoca, se ríe cuando no toca y llora cuando nadie la ve. Su vida parecía más o menos bajo control… hasta que Mario, su novio, la deja y desaparece sin dar explicaciones, como si nunca hubiera existido.
Con el corazón hecho un lío y mil preguntas sin respuesta, Amanda intenta atravesar el duelo a su manera: refugiándose en su inseparable grupo de amigas, sobreviviendo a conversaciones absurdas, planes improvisados, recuerdos incómodos y situaciones tan ridículas como intensamente reales.
Entre risas, salidas caóticas y reflexiones inesperadas, Amanda descubrirá que no siempre obtenemos respuestas cuando las necesitamos, y que a veces lo importante no es entender el porqué de lo que pasa, sino para qué ocurre.
Amanda la más que manda es una historia divertida, honesta y con toques picantes sobre el amor, la pérdida y la capacidad de seguir adelante incluso cuando nada tiene sentido. Una novela que recuerda que todo pasa, que incluso en medio del caos siempre hay algo que aprender… y mucho de lo que reírse.




